sábado, 4 de julio de 2009

El camino

Un largo camino… un simple camino de tierra que se muestra ante mis ojos inmenso, majestuoso… Hasta el color de la tierra parece cambiar en esta etapa de mi viaje. Los pies me duelen profundamente, pero me da igual, me gusta sentir la libertad rozándo bajo mis pies. Está oscureciendo, miro hacia atrás aun sabiendo que jamás deberíamos mirar el mundo que abandonamos si queremos seguir al frente, hacia lo desconocido. ¿Hasta dónde llegará la guerra?, ¿hasta qué lugar?, ¿me estaré alejando del peligro? o… tal vez me esté acercando aún más. Vuelvo a observar el frente, lo exprimo con la mirada, localizo mi objetivo, y me mentalizo de que iré a por él. Dejo mis viejos zapatos sobre una piedra al lado del camino, una despedida, un adiós al pasado, es hora de empezar a construir mi vida. Está atardeciendo, el cielo está impregnado en sangre, con algunas nubes espesas de colores rosáceos. Mis piernas se mueves de forma automática, un paso, otro paso, otro paso… el paisaje apenas cambia, pero me mueven las ansias de saber qué es lo que hay más allá, tras el horizonte… un dolor agudo se gesta lentamente en mi cabeza, decido que es hora de descansar y me siento sobre una piedra redonda algo apartada del camino principal. Apenas hay luz ya en el cielo, pero a lo lejos me parece ver una silueta humana…

(Airlia)

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viernes, 3 de julio de 2009

Pies descalzos...

...No obstante, me detengo y miro a mi alrededor... ¿Es ésto todo lo que hay? Me pregunto a mí misma.
Debe haber algo más allá de esta ciudad perdida y olvidada por los sueños... los sueños deben de encontrarse más allá... en algún otro lugar donde el odio, la tristeza y el olvido no hayan perforado las ilusiones de las personas... Si busco ese lugar ¿Qué me queda por perder?
Sin pensármelo me descalzé los viejos zapatos y me dirigí a ninguna parte para volver a encontrar la luz de los atardeceres que una vez iluminaron mis esperanzas de una vida mejor para la humanidad...
Atravesé las viejas y abandonadas calles de la ciudad moribunda, en busca de sus límites y poder olvidarme de su imagen para siempre...
Recorrí grandes y desiertas avenidas, callejones sucios y solitarios, ignoré por completo las miradas extrañas de los ciudadanos al verme pasar por los parques otoñales con mis pies descalzos y mis viejos zapatos agarrados uno en cada mano...
Tras todo ese recorrido llegué a los límites de la ciudad, me percaté de ello al ver que los grandes edificios cada vez se hacían menos y más pequeños. Pude ver una carretera libre, sin nada a su alrededor, que se perdía en el horizonte, y me llamaba a lo lejos para que me encaminase a mi gran aventura, para encontrar de nuevo la esperanza, a mí misma...

(Fran)

El inicio

Ando por las calles, ahora oscuras, de esta vomitiva y apestosa ciudad de la que jamás he podido salir en mis no muy numerosos años de vida, la odio, odio su olor, sus colores, sus casas diminutas llenas de gente, sus ruidos, su corrompido ambiente, sus habitantes… sí, sobre todo sus habitantes, todos llenos de problemas, mirando a su alrededor sin observar nada de lo que les rodea, sumidos en estas cuatro paredes trasparentes que no les permiten ver más allá. Por mis fosas nasales entra ese olor nauseabundo a humanidad, a desesperación, a melancolía. El barro se pega a la suela de mis desgastados zapatos. Me duelen los pies, los zapatos me quedan pequeños, hace ya tiempo que no me puedo permitir comprar unos nuevos, bueno ni yo ni tantos otros. Tras la profunda crisis económica ya pocos pueden permitirse llevar una vida medianamente decente, todo se ha quedado en un estado de inmovilidad, como si hubiésemos retrocedido al pasado, todos los procesos han quedado olvidados, destruidos, ahora sólo nos tenemos a nosotros mismos, algunos se conforman con su miedo y otros intentan salir de toda esta basura, sí, es un gran sueño… pero difícil, demasiadas veces me lo he planteado pero cada vez me parece más inalcanzable… me canso… me canso de despertarme en medio de la noche con los gritos del pasado en la cabeza, me canso de haber dejado de soñar, de haber perdido gran parte de la esperanza, de haber perdido a tanta gente en la cual antes me apoyaba, me canso de haber dejado de sentir tantas emociones, ¿Qué soy? Tan sólo un cuerpo que deambula por ahí, buscando algo que pueda abrirme las puertas para huir de la angustiosa rutina en la que se ha convertido el mundo.

(Airlia)

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